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Me mude sola al exterior, y ahora que?

Yéndonos al 2014, fue la primera vez que salí de mi casa hacía México, con dos maletas llenas de ropa ( que casi ni usé) y muchas emociones y sentimientos encontrados.

En ese entonces, todo era súper chilling: solo tenía dos años en la universidad y los profesores aún eran ”amables”, solo trabajaba medio tiempo en una empresa donde mientras trabajaba, oía música y comía sin cesar. En aquel viaje me fui con la extensión de la tarjeta de crédito de mi mamá y un ticket aéreo comprado por ella misma, lo cual hizo el viaje MUCHO menos estresante. 

Mi travesía en México, fue una pasantía de solo 3 meses de los cuales a las 3 semanas ya me sentía como toda una local;  no comía huevos con habichuelas a las 6am, pero ahí íbamos.

Regresé a mi casa creyendo que crecí mucho, fui independiente, extrañando las amanecederas en la disco y el hecho de que duré 3 meses sin oír a mis hermanos pelear y sin mi mamá decir ”recoge eso”, en ese momento decidí que esto debía repetirse.

En el 2016, justo luego de graduarme de la Uni, apliqué con un programa llamado Placement International para realizar una pasantia pagada en USA. Recuerdo que me dije a mi misma: ”aquí es que tu vas a guisar!

En Agosto de ese mismo año, luego de muchísimas entrevistas por Skype, me llega el correo más esperado: ”The Ritz Carlton Key Biscayne wants to offer you a position”. Recuerdo haber saltado de la silla de mi escritorio y ”susurrar” a mi compañera de al lado: ” Me voy de aquí!” 

El trayecto de irme de casa…


Obviamente tomé la propuesta y enseguida comencé a gestionar todo para irme en Diciembre de ese mismo año. Emocionadísima creyendo que sería igualito que México, Dios me mandó mi reality check: Donde voy a vivir? y sobre todo, Cómo lo pagaré? 

Traté de buscar Airbnb o algún conocido que me acogiera por la zona pero el hotel que me tocó era de la high class y la renta más económica sin tener que atravesar la ciudad y 1 hora de tráfico eran 2,500 dólares.

Entendí que debí buscarme los famosos roomates para compartir gastos, lo que resultó que me encontrara  con una escandalosamente adorable argentina y una muy seductora Ucraniana. Solo había un problema: En mi país, yo nunca había pagado renta, ni sabía como funcionaba y me topé con la cruda verdad que hay que pagar primer y último mes y depósito para mudarse y muchos ni incluían la luz y el agua!
Recurrí donde siempre iba cuando necesitaba ayuda (y más financiera): MAMÁ! Una vez más, Dios entendió que ya estaba bueno (justo lo que dijo mi madre) y escuché las dura oración: ‘‘Ya estás grande, es mucho dinero y no lo tengo, lo siento no puedo ayudarte”, te la tienes que arreglar tu sola”.  
Ah! y aún no les he comentado que tenía que pagar 5,500 USD del fee a Placement International + ticket aéreo + comida del primer mes+ transporte del primer mes+ imprevistos,  todo aparte de la renta!

Confieso que lloré, y mucho. Supongo que la frase: ”Careful what you wish for” me habría quedado como anillo al dedo.
Pero había algo dentro de mí que me decía que esto valía la pena. ”Puedes llorar bajo los cielos de Miami”, me dije.


”Puedes llorar bajo los cielos de Miami”

Tentando al destino..

Recuerdo haber aplicado a todos los bancos del país por un préstamo que cubriese ese dinero, a todos! En ese momento tenía 21 años y devengaba $15,000 pesos dominicanos (alrededor de 300 dólares) mensuales.

Yo confiaba que Dios estuviese de mi lado, pues los bancos no lo estaban. Recibí tantos ”NO” que los veía en mis suenos y justo cuando agarraba mi laptop para devolver todo atrás, escribir un correo rechazando la propuesta y renunciar a mi sueño americano; recibo la llamada de un banco con las palabras más dulces que jamás oí: ‘‘Le llamamos para informarle que su préstamo ha sido aprobado”. 


No sé que hice primero; si llorar de la felicidad, agradecer a Dios, beberme un vaso de agua para calmarme o llamar a mi mamá sin poder explicarme bien porque entre gritos y emoción no se me entendía nada.

Luego del papeleo de visas, compra de ticket aéreo ( one way), despedidas, y demás, emprendí mi vuelo. Me quedé dos días en un hotel en Brickell ( que pagó mi mamá) en lo que estaba mi apartamento listo. Me perdí por primera vez en la ciudad y hasta ver el sol me daba alegría.

Cabe destacar que me fui con 3 préstamos, debiendo dinero a mi mamá ( aún no termino de pagarle bien pero rezo que haya olvidado el monto exacto), a mi hermano y a mi vecina.

Llegando al destino…

Con $300 dólares en efectivo, llena de deudas y esperanzas, comenzó la aventura la cual creí, fue la mejor decisión que haya tomado. ( Aún lo afirmo).


Ya ubicada en mi nuevo apartamento, viviendo un momento Jennifer López con vista al mar, piscina, cancha de tennis, aire central y hasta un ”concierge” morenito que me llamaba Ms. Michelle y me subía las compras en el ascensor.

Tuve mi primer reality check en Miami: ”Me mudé sola al exterior, y ahora que? 
Luego de ya congeniar con mis roomates y poder llevar la fiesta en paz en la casa,( lo cual no fue tan fácil) aún no se sentía como una familia.

No tenía muchos amigos, pues todavía luchaba con mi actitud tímida y siempre he sido de poco hablar. Pasó Navidad, donde trabajé 16 horas corridas, pasó New Year donde trabajé 18 horas corridas y aún seguía sola. Recuerdo haberme quedado dormida de todo lo que yo lloré tras ver a mi familia celebrando la venida del año nuevo y yo con un olor a cebollas y un dolor de pies que apenas podía sostenerme.

Todos creían que estaba viviendo mi sueño, yo sin embargo, me sentía peor que nunca. Llegó el momento de pagar la renta ( 850 USD) y yo tenía 100 dólares para todo el mes. Un ángel que me mandó Dios, me prestó 1,000 USD ( sigo pagándolo).

En ese momento quise tener 15 de nuevo, recoger todo y volver a mi casa, con mi perrito y tener mi vida vieja. Definivitamente no era lo que esperaba, no era fácil como yo creía, no era divertido, NO era como México. 

Reality Check…


Era high season en el hotel y recuerdo haberme mirado en el espejo un 01 de Enero 2017 y haberme dicho: ”Michelle, tienes que ponerte las pilas o este país te va a comer viva”.  Habiendo dormido solo 3 horas, me paré de mi cama, puse un café, oré con todas mis fuerzas y me fui a trabajar.

Trabajaba 150 horas por quincena, cuando lo normal eran 80, compraba en el dollar tree y salía a pié a turistear a todos los lugares gratis.

Para Marzo, había pagado 2 préstamos, a mi hermano y mi vecina. Oh it felt so good! 
En ese momento, ya me estaba acostumbrando a mi vida mayamense, toda gringa hablando spanglish y yendo a Miami Beach todas las semanas.

Puff! Comenzó una construcción en mi apartamento, de la cual los únicos que no sabíamos eramos nosotras, pues el landlord se le pasó ese ligero detalle que reconstruirían el edificio completo y ya no tendríamos paz ni horas de sueño por todo lo que restaba del período de renta!

En ese momento, tuve que tomar la segunda decisión difícil del año: Mudarme de nuevo. Y pues mi roomate argentina y yo, tuvimos la brillante idea de mudarnos con 3 personas más…hombres.

 Se imaginan la aventura de vivir 5 personas de distintas nacionalidades en un apartamento de dos habitaciones? NO bueno. WOW, jamás extrañé vivir con mi familia como en esos meses!

Ustedes dirán: Entonces no hubo nada bueno en dejar todo e irte a emprender nuevos rumbos?

  • Pues les hago un pequeño check list:
  • Que estaba haciendo un buen dinero? Sí.
  • Me sentía libre y llegaba a mi casa cuando quisiera sin darle cuentas a nadie? Sí.
  • Lavaba la ropa luego de 3 semanas y los Sábados no eran designados días de limpieza? Sí al cuadrado!
  • Amanecía en cualquier lugar y nadie me preguntaba nada? Sí.
  • Iba a road trips e hice amigos de todas partes del mundo? Sí
  • Aprendí muchísimo en un área de la hoteleria donde según yo, ni me gustaba? Sí.
  • Viví plenamente? Sí!

Ah! PD: Me enamoré!  A partir de este momento, las cosas fluyeron, como toda persona enamorada, veía las cosas desde otra perspectiva y sentía que muchas cosas habían pasado por una razón.

La moraleja aquí es, que cuando somos adolescentes, siempre pensamos en crecer rápido y ser adultos y mudarnos de la casa, para hacer los que nos plazca cuando nos plazca. 

Pero puedo decretar que el 2017 fue uno de los años más difíciles pero el que más viví, el que más amé, el que más dí, en el que más me arriesgué, el que me abrió los ojos al mundo, el que me hizo una adulta de verdad. 

Hoy día no vivo en Miami, pero mi corazón sigue allí.

Se me pone la piel de gallina cuando miro fotos de Brickell. Se me aguan los ojos cuando pienso en todas las cosas que logré y me miro al espejo y digo:

 ”Michelle, lo lograste, eres tu mejor versión. No tienes que demostrarle nada a nadie, pues sobrepasaste tus propias expectativas”. 


Que sí recomiendo vivir esta experiencia? SÍ AL CUBO! Es más, cuando leas esto, agarra tus maletas ( solo con lo esencial) y vete, vete lejos.

Vive, vive en grande, Ama, ama a más no poder. Pues, al final solo nos queda eso. 
Que sí pretendo volver a emprender rumbo lejos de casa? YES YES YES! 


Gracias por leerme! Dios te bendiga y no se te olvide vivir! 

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