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!Mami, quiero ser hotelera!

Es bien conocido que ya entrando a secundaria, se comienza a sentir la presión de la famosa pregunta: ¿‘’ Y tú, que vas a estudiar en la universidad’’?

 Recuerdo que a los 12 años ya tenía 5 opciones. Para mí, todas eran buenas, pero llegaba siempre un fresco a tumbar mis sueños con el dicho de: ‘’ De eso no se vive’’.  (Pero corazón, ¡¿tu pretendes que yo te mantenga?!’’

Siempre he pensado que sobre todo en nuestra isla: República Dominicana, la gente estudia lo que cree que lo hará rico, no importa si te gusta o no.O de igual forma, está el caso de que los padres escogen las carreras por sus hijos, a raíz de alguna profesión que no pudieron hacer o siempre soñaron tener un hijo doctor, abogado o ingeniero.

¿Yo?, yo estudié administración hotelera, una carrera lindísima, donde la gente cree que solo se viaja y se goza, pero no sabe que uno tiene horario de entrada pero nunca de salida y termina siendo esclavo de la carrera. Pero, a pesar que mi mamá ha estado toda la vida en el ‘’hospitality field’’ como le llaman finamente los gringos, no siempre quise ser hotelera.   Viene anécdota:

Mis dos facetas:

  • En mi adolescencia hacia dos cosas bien (según yo): hornear y escribir. No puedo explicar la magia de salía de mis dedos al hacer estas dos cosas. Por lo que a mi entender o podía ser repostera o escritora. Incluso a los 15 años, me dedique por 1 año completo a hornear en mi casa y vender postres, participé en bazares e incluso mande a hacer tarjetas de presentación. ¡Me sentía súper emocionada en mi primer emprendimiento!
  • Por el lado de la escritura: Simultáneamente con la repostería, andaba una libreta donde escribía poemas y cuentos en todos los idiomas que manejaba en ese entonces. La misma era medio popular en mi salón de clases pues de vez en vez en las horas ‘’libres’’ se las pasaban y se entretenían leyéndolos. Que conste que aquí plasmaba todos mis desamores, sueños, vivencias y demás, por lo que a pesar de ser extremadamente tímida, yo sentía que yo era una dura escribiendo.  Ya para cuando cumplí los 16 años, mi sueño de repostera  había caducado.

En clases de inglés, se estaba implementando la literatura inglesa y casualmente el profesor notó que me la pasaba escribiendo en mis famosas libreticas (ya llevaba 3 llenas en ese momento) y me preguntó si aquello me apasionaba.

Sin tener nada en mente, dije: ‘’ ¡Sí! Quizás me dedique a esto.  Ya yo esperaba de su parte las frases como: ‘’  Hija, de eso no se vive bien’’, ‘’ esa gente vive de picadas, nada es seguro’’. Pero ¡NO! Mi estimado profesor (que en verdad me enseñó mucho), me miró sonriente y dijo: ‘’Yo te ayudo’’.

La verdad, no le di cabeza a eso hasta que 2 semanas después llegó a una chica a la clase, la cual habló de su vivencia en el GeorgeTown Collegue donde había estudiado la carrera de creative writting. Y cuando la misma me dijo la siguiente frase mi corazón se paralizó: ‘’ ‘’Escuché que te gusta  la literatura, ¿quisieras una beca completa para esta universidad? ‘’. Just WOW!

En primer plano suena fantástico pero venía con sus consecuencias: tenía que dejar todo e irme a hacer 2 años de bachiller allá, vivir en sola bajo los cielos fríos de Washigton D.C y pensar si realmente yo quería escribir columnas en el New York Times como la protagonista de Sex on the City. Para no hacerle el cuento largo, luego de muchos días de pensar, consultar y frustrarme por no saber qué hacer: Dije que no. Hubo una voz en mi cabeza que no me convenció, sentía había algo más que estaba destinada a hacer.

Llegó el momento decisivo en mi penúltimo año de bachiller donde finalmente dije: ‘’Mami, quiero estudiar hotelería’’. ¿Han sentido ustedes un terremoto? Así se sintió la mirada de mi madre.Ella afirmaba, que a pesar de que ella nos sostenía de eso, no es factible ser hotelero y menos en este país.

Los que me siguen en mis redes sociales, ven que me la paso de barquito en barquito, de monumento en monumento, de struggling con los alemanes a pasar a struggling con los gringos. ¡No se dejen de engañar! He tenido momentos muy duros, he ganado 10,000 pesos mensuales trabajando 6 días a la semana y a todas horas, he llorado mucho y me he preguntado más de 5,000 veces con mucha impotencia: ‘’ ¿!Por qué fue que yo estudié esto?!’’. 

Puedo asegurarles que de hoteleros que he conocido ya graduados; el 40% no ejerce su profesión, ya sea por el salario o simplemente, el trabajo no fue lo esperado.

¿Pero saben qué? Hay cosas que he tenido arrepentimientos y pienso que quizás estaría en Gringolandia viviendo la película, pero, ¿hubiera sido feliz? Aquí está la diferencia.

Consejo de vida: No dejes jamás que alguien determine tus sueños ni trace tus caminos. ¡Está bien tener miedo! No es lo mismo que te dediques a otro camino diferente al que estudiaste por pasión que por presión.

¿Yo? Nadé contra la corriente y aposté a la hotelería, aún debo un 1/3 de lo que tomé prestado para pagar mi carrera, pero la vivo plenamente, incluso los días malos.

En esta vida, hay muy pocas cosas imposibles; como comer pollo frito con tenedor por ejemplo. Así que ya sabes, si hay algo que tengas en mente, sin importar lo loco que creas que sea, ¡HAZLO!

PD: Profe Byrant si está leyendo esto, le estimo mucho y le agradezco avivar esa llama por la escritura que siempre estuvo en mí.

¡Muchas gracias por leerme!

¡Dios te bendiga y no se te olvide vivir!

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